jueves, 14 de junio de 2007

No nos vimos en Madrid

Este artículo es una reflexión, a título personal, sobre la convocatoria de la Plataforma de los Trabajadores de Correos a la manifestación del 10 de Junio de 2.007, y un intento de aproximación a algunos de los problemas del personal de esta Casa.

El dato.-
Las diferentes fuentes que se han manifestado al respecto dan pie a cifrar la respuesta a la convocatoria en una horquilla que iría desde quinientos hasta mil asistentes, contando a los trabajadores y sus acompañantes.

El antecedente.-
Está muy cerca en el tiempo, y fresca en la memoria, aquella manifestación del pasado Noviembre, que persiguiendo las mismas reivindicaciones, contó con una participación algo superior al doble que esta de Junio.

La lectura de los hechos.-
Una organización joven, dinámica y sana suele pasar por una etapa inicial de crecimiento muy fuerte.
Lo normal y esperado, en este caso nuestro, habría sido un seguimiento próximo al doble que la primera vez, y sin embargo, parece que no ha llegado a ser ni la mitad.
Obviamente a la Plataforma la conoce más gente ahora que en Noviembre, aunque no sean muchos más. Si el colectivo llamado es el mismo, las reivindicaciones también, entonces la pérdida de poder de convocatoria podría ser debida a que se ha producido un distanciamiento, una pérdida de sintonía, entre los organizadores, delegados, dirigentes o como se les quiera llamar e importantes (numéricamente) colectivos de trabajadores.

Las valoraciones.-
¿Qué se está haciendo mal? ¿Qué está fallando?
Desde luego éste es un terreno mucho más resbaladizo, pero voy a atreverme con una opinión:
Considera el marketing que una empresa fracasará cuando no sea capaz de adecuar su oferta a la demanda; es decir, si por alguna razón, no está produciendo y poniendo en el mercado aquello que los consumidores desean y valoran.
Las consecuencias son malas, y en un mundo competitivo nefastas.
Pues, salvando las distancias, algo de esto me parece percibir aquí.
Los trabajadores tenemos unos problemas reales que inciden en nuestra vida cotidiana y es razonable que apreciemos, secundemos y apoyemos a una organización que nos ayuda a resolverlos, mucho más que cuando observamos claramente que se inhibe, por muchas justificaciones teóricas que pudiera tener para semejante comportamiento.
Seguramente algunos ejemplos ayudarán a entender lo que pretendo decir:

-- Ante las pasadas elecciones sindicales muchos considerábamos necesaria una remodelación del mapa sindical, o al menos una renovación de las personas (por si alguien pensara mal, yo NO era candidato con posibilidades de ser elegido); creíamos que la Plataforma podía jugar un importante papel en ese intento, pero lo evitó rotundamente. Y nos quedamos sin renovación, para disgusto y frustración de un buen sector de plataformistas, y lo que es peor, entiendo yo, para perjuicio de todos.

-- No habían pasado quince días, cuando la empresa se ha descolgado con la movida de los contratos fijo-discontinuos.
La gente necesita protección y ayuda porque se les fuerza a tomar una decisión sin disponer de la información necesaria (quizás haya un concurso especial de traslados, pero no os decimos cuándo, ni cómo, ni de qué os va a servir realmente a vosotros), y también porque intuye que las cosas se han hecho así en atención al interés de la empresa, no al de los currelas, y puede que no coincidan.
Aunque alguno pueda salir beneficiado en la coyuntura –sucede siempre–, ese no era el objetivo perseguido.
Se les rompen los esquemas viendo a ciertos sindicatos (a los que, por cierto, acaban de votar) colaborando activamente en la venta del “producto” y buscan ayuda en alguna parte. Una vez más la Plataforma no está disponible para eso.

-- El personal funcionario no existe para la Plataforma. No se le menciona por ningún lado −quede constancia de que esta será la segunda vez que yo lo solicito públicamente− y tenemos un grave problema: Sabemos que en una Sociedad Anónima no tiene sentido la presencia de funcionarios, sentimos que el final está próximo y no sabemos cómo se hará el tránsito desde el “trabajar en la Administración” hacia el “trabajar FUERA DE la Administración”.
Queremos conocer las salidas a esta situación que se estén manejando, queremos que nos den alguna garantía de que no se van a lesionar nuestros legítimos intereses, necesitamos seguridad para que nuestra vida (laboral y toda ella) se desenvuelva con normalidad.
Nuestros sindicatos mayoritarios (a los que, por cierto, acabamos de votar) han estado muy ocupados vendiéndonos el Puesto Tipo. La Dirección calla, luego no miente. ¿Alguien podría hacer algo al respecto? La Plataforma no... no está para eso.

Si miramos en el lado contrario, a ver para lo que SÍ está la Plataforma, es como para perder la fe en el género humano: Nos dicen los hechos que está para pedirnos el gasto, en dinero y tiempo, el sacrificio de ir a Madrid, poco más que a una romería.
¿Alguien se cree que por ir allí nos van a aumentar el sueldo 400 Euros/mes lineales? ¡Venga ya!
Se me dirá: No, es que también era para mostrar nuestra unión y nuestra fuerza.
¿De verdad cree alguien que hoy por hoy intimidamos? Nos falta bastante para llegar ahí, puede que alguna vez lleguemos.
Y dicho sea de paso: Eso de mostrarnos se hubiera conseguido mucho más cómodamente, más económicamente y seguramente con resultados más ajustados a la verdad, pidiendo el voto nulo en las pasadas elecciones sindicales, como alguien propuso muy atinadamente. Pero no se hizo; quien pudo paró la propuesta, seguramente por no perjudicar electoralmente a determinadas siglas.
Eso sí, paralelamente nos repetían a todos hasta la saciedad que aquí no hay siglas (pero habellas haylas).

Si se pretende dinamizar la vida sindical en nuestra Casa, y que la Plataforma desempeñe un papel relevante, tendrá que ganarse el reconocimiento y el apoyo del personal, de donde le tiene que venir su fuerza.
Tal vez se pueda conseguir aproximando, bastante más de lo que están, los objetivos de la organización a los problemas reales y cambiantes que afectan a la gente.
Tengo entendido que próximamente habrá elección de delegados, no sé si en todas las provincias, y serán los encargados de llevar las respectivas propuestas a una posterior reunión en Madrid. Es una buena ocasión para renovarse, en las personas y en las ideas.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Correos, un colectivo de trabajadores absolutamente fragmentado (Funcionarios,unos a punto de jubilarse, otros en espera de poder coger la excedencia voluntaria incentivada, los más esperando poder ñlargarse a otros ministerios y algunos inconscientes pensando que nada va a cambiar; por otro lado laborales, fijos unos, fijos-discontinuos otros, otros a tiempo parcial, unos por oposición otros "por la cara"; la mayoría pensando que están en el sector público a buen resguardo del mercado);un colectivo resignado a su suerte (el proceso de liberalización avanza y la privatización está a la vuelta de la esquina);un colectivo totalmente desanimado (la pérdida de derechos en los últimos diez años ha sido espectacular y continúa convenio tras convenio); un colectivo desmotivado (sin posibilidad alguna de promoción profesional (casi categoría laboral única);finalmente un colectivo infravalorado cualquier persona de la calle firma un contrato y al día siguiente está repartiendo, en una ventanilla atendiendo al público o clasificando en un CTA), Y mal pagado (menos de mil euros buena parte de ellos con carácter variable).
No valen plataformas que no sean alternativa electoral. Y en Correos tenemos ya suficientes siglas. Lo que hace falta, de verdad, es que la gente levante la mirada del suelo y empiece a reclamar ante sus representantes un poquito más de dignidad. Si empezamos por pequeñas cosas llegaremos a hacer otras mayores, pero me temo que salir del círculo vicioso de la desidia es ya muy difícil. Y la empresa bien que lo sabe.Lamento no ser óptimista-
Saludos.