miércoles, 9 de enero de 2013

Los Mitos de Correos-II


El mito del Contrato-programa.-

   Según el poeta Fernando Pessoa: “El binomio de Newton es tan hermoso como la Venus de Milo; lo que pasa es que muy poca gente se da cuenta”.

  Quizás cueste algún trabajo admitir que las cuentas anuales de Correos también destilan una belleza similar, pero es indudable que pasan tan desapercibidas como el binomio, cosa ésta que previsiblemente no cambiará mucho a pesar del artículo que te dispones a leer.

   La verdad es que deberían considerarse aceptables los resultados presentados en los últimos años, con la precaución de situar a Correos en el entorno que le corresponde y considerando las circunstancias adversas que han afectado a casi todos los sujetos económicos en nuestro país. Aun así, una amplia mayoría de los esforzados trabajadores de esta Casa considera que los resultados de nuestra empresa están fuertemente lastrados por la morosidad recalcitrante de la Administración:

   “El Gobierno no nos paga –se asegura con frecuencia– lo estipulado en el Contrato-programa en concepto de compensación por la prestación del SPU en condiciones deficitarias. Y eso desde hace ya bastantes años”.

Pues NO, las cosas no son exactamente así, aunque justo es reconocer que lo parecen.

   Correos calcula cada año el coste neto de la prestación del SPU y lo presenta a la Comisión Nacional del Sector Postal para su aprobación. Superados todos los trámites, se adquiere el derecho a la compensación correspondiente que, conforme a lo previsto en la ley Postal, será satisfecha en buena parte con aportaciones del Estado.
   Se hace vía subvenciones, y las hay de dos tipos: subvenciones a la explotación y subvenciones de capital.
   Funcionan de manera diferente las de una clase y las de otra, pero hay algo que sí tienen en común: en el momento en que son aprobadas por el Estado, y cumpliendo Correos los requisitos necesarios para recibirlas, ya pasan a ser contabilizadas como lo que son, tal como obliga la Ley General Contable, y eso al margen de que se cobre posteriormente o, como en este caso, muy posteriormente. Quiere esto decir que a partir de la aprobación de la subvención ya constará como ingreso (si quieres lee beneficio) la parte de la subvención que pueda ser considerada como tal, que no es toda ella, sin que importe la desdichada circunstancia de que no se haya cobrado todavía.
   Así pues, la falta del pago incidirá muy poco en el beneficio: Correos perderá la rentabilidad derivada de la posesión del dinero y, en otro orden de cosas, podría verse abocado a problemas de liquidez, que tampoco es el caso, como veremos enseguida.

Algunas curiosidades:

   Las subvenciones de Capital no se contabilizan como ingreso, generalmente, salvo en la parte que equilibre al gasto debido al deterioro o al desgaste del capital adquirido con aquella subvención; es decir, su contribución directa al resultado del ejercicio es nula, tanto si se ha cobrado como si no.

   A 31/12/2011 Correos presenta unas subvenciones a la explotación pendientes de cobro por un valor acumulado de casi 195 millones de euros y el total pendiente (considerando también las de capital) se aproxima a los 205,5 millones de euros. Puedes comprobar estos datos en la nota 14, página 106 del informe anual correspondiente a 2011.

   Bueno, ¿y por qué no se han pagado todavía las cantidades pendientes?
  Pues resulta que en fecha 10/3/2009, la Dirección General del Tesoro y Política Financiera remitió una circular indicando que efectuaría los pagos ajustándose a las necesidades de financiación reales de los diferentes Organismos Públicos acreedores, estimadas por ellos mismos. Correos está entre ellos y aquí se les indicó que íbamos sobraos, por lo que podían proceder a la retención de los pagos mientras durase aquella idílica situación. Con estos antecedentes resulta evidente que protestar desde Correos porque no se ha recibido el dinero está fuera de lugar. 
   Otra cosa distinta es el futuro; el nuevo Presidente dice que quiere invertir hasta 500 millones sin endeudar a la compañía y eso me ha sonado a que se han puesto los ojitos postales en estas partidas pendientes. Nos quedaremos sin medalla al mérito solidario con el déficit público. Provisionalmente.

jueves, 13 de diciembre de 2012

Los mitos de Correos-I


El mito del Servicio Postal Universal  (SPU).-

˗̶̶̶  Pues yo te digo a ti que durante los próximos quince años Correos seguirá siendo público.
˗̶̶̶  Ya, y yo te digo a ti que durante los próximos quince años el Celta ganará la liga.
˗̶̶̶  Sí, la de segunda división cada dos años. NTJ
˗̶̶̶  Pos igual que lo tuyo, espabilao.
˗̶̶̶  ¿Es que no te has enterao de que nos han concedido el SPU para los próximos quince años o qué?

La conversación es inventada, pero perfectamente la podrían haber mantenido un par de carteros en el bar, mientras le daban curso al bocata de sardinas; eso sí, durante los veinte minutos reglamentarios del almuerzo y regado con una sola cerveza (una para cada uno).

   Es éste uno de aquellos mitos fuertemente arraigados en nuestra Casa: La obligación contractual de prestar un servicio de interés público se percibe también como un lazo bastante poderoso que nos une de alguna manera a la Administración mientras dure aquel contrato. En este caso nada menos que quince años.
   Relacionada también con el SPU hay otra suposición tan ampliamente aceptada como la anterior: La elevada carga de trabajo que conlleva la prestación de este servicio se considera como una especie de vacuna contra la fiebre de las reducciones de plantilla.

   Desgraciadamente, la realidad circula por otros cauces bastante diferentes en ambos casos y es un error de apreciación el vernos, sólo por aquella importante causa del SPU, debajo de un paraguas que nos protege mucho y por mucho tiempo.
   En primer lugar, lo de los quince años está cerca de ser un brindis al sol: Se trata de un acuerdo con unos políticos circunstancialmente en el Gobierno, acuerdo cuya vigencia ni siquiera estaría plenamente garantizada en el futuro con el mismo partido político instalado en el poder; menos todavía lo estará si llega a suceder que unas elecciones generales determinan un vuelco en el reparto de las responsabilidades y del pastel.
   No hay previsto un sistema de compensaciones disuasorio a favor del operador para el caso de una rescisión unilateral del contrato y podría producirse en cualquier momento sin grandes impedimentos, simplemente si se entiende que  la situación lo aconseja. Sabido es que la palabra de político se la lleva el viento.
  
   En segundo lugar ˗̶̶̶ y esto nos viene de fuera˗̶̶̶  en la normativa europea se ha venido manifestando   inequívocamente la intención de terminar suprimiendo todas las reservas de tráfico postal en beneficio del operador prestador del SPU y el objetivo de que llegue a autofinanciarse completamente lo antes posible. Todo ello sin la menor intención de volver atrás, luego no se debe contar con otra cosa diferente en el futuro.

   Sin área reservada, si otros operadores pueden ofrecer los mismos servicios que nosotros en igualdad de condiciones, sin compensación económica que nos discrimine positivamente vía costes, la cuota de mercado que lleguemos a conseguir  ¿tendría por qué ser mucho mayor que la que alcanzaríamos sin el encargo de prestar el SPU?
   Algo mayor sí, pero quizás no para bien.
   Una cosa es que los operadores puedan ofrecer sus servicios y otra que lo hagan realmente. Lo previsible es que SÍ ocurra en los segmentos rentables del mercado postal y que la parte deficitaria la dejen para Correos. Sólo de aquí es lícito deducir una incidencia positiva en la cuota de mercado y alguna necesidad añadida de personal; pero claro, con unas compensaciones a la baja o inexistentes y con una gestión de la empresa orientada a resultados, que nadie espere una amplia dotación de recursos a un negocio ruinoso.
  
   La conclusión es que la prestación del SPU no aportará demasiado al mantenimiento del nivel de plantilla en Correos; este asunto dependerá fundamentalmente del éxito de las partes rentables del negocio, como sucede con el común de las empresas.      


viernes, 30 de noviembre de 2012

El Decretazo de julio, aplicación en Correos


A raíz del Decretazo de julio de 2012, que se llevó por delante una buena parte de los derechos del personal al servicio de la Administración, el sindicato SIPCTE-USOC planteó una consulta al Ministerio de la Presidencia referente a la aplicación de esta norma en el ámbito de Correos.


He aquí, sintetizada, la respuesta de los organismos competentes (Secretaría de Estado de Presupuestos y Gastos y la de Administraciones Públicas).



-- Sobre los seis días de AA PP, que pasarán a ser tres.-

     Es aplicable al personal funcionario

     No es aplicable al personal laboral, que seguirá con los seis días



-- Sobre los días adicionales de libre disposición y los adicionales de vacaciones por antigüedad.-

    Plenamente aplicable al personal funcionario

    No se aplicará al personal laboral



-- Retribuciones durante los periodos de incapacidad transitoria (IT).-

    No se modifica el sistema anterior. La modificación de las retribuciones no se aplicará en Correos.



-- La supresión de la paga Extra.-

   Afecta a los dos colectivos, siempre que sus retribuciones, calculadas en jornada completa, superen la cantidad de 13.469,40 €, una vez descontada la extra que se nos vuela.

    A quien tenga jornada reducida se le calcula cuánto cobraría a jornada completa y, si supera el límite general, se le suprime también la Extra.



-- Sobre las cotizaciones de Diciembre.-

   Al personal funcionario se le descontará doble por todos los conceptos (mutua y derechos pasivos), como si cobrase la Extra. No sé si los tribunales acabarán diciendo otra cosa, pero de momento eso es lo que hay.

    El personal laboral con antigüedad anterior al 20/5/2010 se le descontará como en diciembre de 2010

    El personal laboral con antigüedad posterior al 20/05/2010 con arreglo a sus retribuciones reales.  

  Termino reiterando que lo aquí expuesto es aplicable al personal destinado en Correos  
  Si quieres el texto íntegro, pídemelo y te paso un PDF o pásate por la página del sindicato: 

 http://www.sipctecorreos.com/
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miércoles, 1 de febrero de 2012

Las heridas del Plan de Pensiones de Empleo de Correos

Sobre el fin de la aportación empresarial, aquella de los treinta miserables euros.
Se acabó lo que se daba, y eso que era nuestro.

  Cierto es que en Correos esta vez se actúa por obediencia a la norma, no sé si gustosa o resignadamente. Sea como sea, la supresión de la aportación de la empresa puede traer consecuencias muy importantes para el desenvolvimiento de nuestro plan de pensiones.
 
  La primera polémica podría plantearse en torno a si el Real Decreto-Ley 20/2011 de 30 de diciembre de medidas urgentes –el origen legal de los hechos– obliga también a Correos o no es así.
  Poco margen queda para la duda después de que en el capítulo II, el artículo 2 en su punto uno incluya a las sociedades mercantiles públicas en el ámbito de aplicación y en su punto tres prohíba las aportaciones a planes de pensiones durante 2012. También podría suceder que, previa demanda admitida a trámite, algún día más o menos lejano llegasen los tribunales a pronunciarse al respecto, disipando así las dudas. Mientras tanto nos toca vivir con el hecho consumado y hacia el análisis de sus implicaciones se orienta este trabajo (si es que le suena mejor puede usted "focalizarse”, pero no cuente conmigo)

  La adhesión al plan no deja de ser el perfeccionamiento de un contrato por el que dos partes se obligaron a realizar unas aportaciones. Por mucho imperativo legal que se quiera poner detrás, puede que no baste para evitar que el cese de la aportación patronal termine por considerarse incumplimiento. Si así fuera los partícipes nos encontraríamos en el derecho de pedir la rescisión del contrato y la reparación por los perjuicios sufridos.
  Sólo es una opinión entre otras posibles y seguramente es mejor que prevalezca otra distinta porque el final lógico de la historia pasaría por plantear a los partícipes si desean seguir adelante con las nuevas condiciones, lo que muy probablemente llevaría a liquidar el plan por falta de aceptantes; sin embargo, sucede que la ley no permite desvincularse libremente de los planes de pensiones, así que jurídicamente este puzzle tiene un difícil encaje.

  Se nos dice en el texto legal que la suspensión es por doce meses, pero no que sea SÓLO por doce meses; no nos llamemos a engaño. Lo que ocurre es que dentro de un año tendrán que sacar la correspondiente ley de presupuestos y en ella se volverá a tratar el tema, casi con toda seguridad. Si las cosas continúan mal puede suponerse que en 2013 tampoco habrá aportaciones. En el futuro ya veremos.

  Todavía no he coincidido con nadie que pretenda explicar esta medida en clave de solidaridad con los parados o con el país en general. Por lo que se refiere a Correos, los treinta euros por doce meses por cuarenta mil partícipes, son casi quince millones de euros que se ahorra esta empresa en un año y que van a permitir gastar sin que pase nada; por ejemplo, en incentivadas de muy discutible rentabilidad y en bonus a directivos por resultados conseguidos recortando un poco más las retribuciones de los mileuristas.

  El parón de las aportaciones quizás debería de incidir en la estrategia de inversión del fondo en el sentido de asumir riesgos un poco mayores a cambio de una rentabilidad potencial más elevada; es un intento de compensar la merma de caudales hacia el fondo para que no ocurra que, de seguir como hasta ahora, entre la escasez de aportaciones, la baja rentabilidad y el pago de comisiones la gente se jubile dentro de veinte años con los mismos cinco mil euros que vale su participación en la actualidad. Por ejemplo, se podría modificar la política de inversiones transformando la proporción 85/15 vigente en otra 70/30 (se trata de los porcentajes invertidos en activos de renta fija y de renta variable).

  Suponiendo que sobreviva, el cambio en la situación debe tener su reflejo en el reglamento del plan.
  El patrimonio del fondo es de los partícipes y las futuras aportaciones –si las hay– correrán también a su cargo. El resto; es decir: nada, es que lo pone la empresa. En un contexto como éste las comisiones paritarias no tienen mucha lógica, menos aún las seudoparitarias controladas descaradamente por la dirección de la empresa. Yo diría que esos señores tan ilustres y tan paternalistas han perdido casi toda la razón de estar en el órgano de control de nuestro plan de pensiones; si acaso podríamos permitirles amablemente una presencia testimonial.
  Se impone, pues, una convocatoria extraordinaria de elecciones al órgano de control para sustituir a los miembros que deberían abandonarlo, previa modificación de los desvergonzados requisitos vigentes para ser candidato. La intención es que en la futura comisión de vigilancia sea viable la presencia de personas de sindicatos minoritarios, incluso de independientes, junto con los que ya están. Es para que no se quede la zorra sola cuidando a las gallinas. Un peligro.

jueves, 12 de enero de 2012

Dispongan Vds de mi salario-II

El impacto en las cuentas de Correos del empobrecimiento de sus empleados.-
En el artículo “Dispongan Vds. de mi salario-I”, publicado inmediatamente antes, se propusieron algunas cifras cuya aceptación es necesaria para el desarrollo de este segundo artículo, de propósito insinuado en el subtítulo.
En esta segunda ocasión se pretende tan sólo una aproximación razonable al asunto, tomando en consideración tres hechos que me parecen relevantes. Nada más que eso, amigo lector, no busques aquí conclusiones incontestables.

(A) El recorte de un 5% en el salario de los funcionarios.-

  Empezaré diciendo que en Correos sólo se aplicó al personal funcionario y no creo que por falta de ganas de extenderlo a toda la plantilla. Finalmente se libró el colectivo de laborales y me alegro por ellos.
  En general, se trató de justificar ante la opinión pública presentándolo como una medida cuyo objetivo era corregir el desajuste entre los ingresos y los gastos del Estado. No era muy creíble, ni siquiera refiriéndose a la Administración Central, porque el ahorro logrado por esa vía era y es muy pequeño frente al tamaño del déficit (los hechos posteriores indican que no ha servido para mucho). Pudo tener, eso sí, algún rendimiento propagandístico en el sentido de ir predisponiendo a la ciudadanía para los ajustes que habrían de llegar.
  En Correos sonaba todavía más falso porque un menor gasto de personal repercute directamente en la cuenta de Pérdidas y Ganancias... de esta empresa, que tiene sus propias cuentas. El efecto inmediato que produce es un aumento del disponible y de las posibilidades de gastar, por ejemplo, en remunerar generosamente a los directivos. Provocará una mejora del resultado del ejercicio en la cuantía del recorte y, a medio plazo, una parte podría terminar llegando a las arcas del Estado en concepto de dividendos.
  Para poder hacerse una idea aproximada de lo dejado de percibir por los funcionarios de Correos por este concepto debe tenerse en cuenta que se trata algo más benignamente a los sueldos más bajos y que el puyazo no alcanza por igual a todas las partidas de la nómina; por hacer un cálculo prudente voy a restar un punto y medio al famoso 5% y aplicaré sólo un 3,5% a la masa salarial de los 22.000 trabajadores afectados, cuya salario medio es de 25.000 € (convenido en el artículo anterior)

25.000,00 € de sueldo X 22.000 trabajadores por 3,5/100 = 19,25 millones de euros

Es decir, unos veinte millones al año llevados directamente a resultados.

(B) El cese de la aportación de Correos al plan de pensiones .-

  Aún no se sabe con seguridad si esto se llevará o no a efecto ni cómo se hará en caso afirmativo. Las consecuencias son impredecibles: En principio, la ruptura unilateral de un pacto debería liberar a la otra parte de cumplir con sus obligaciones; en este caso significaría que el partícipe no tendría por qué seguir aportando sus nueve euros comprometidos. Eso como mínimo. También podría llegar un juez a otorgarnos la libertad de desvincularnos del plan; pero, esto es un plan de pensiones de empleo y de él sólo se puede pasar a otro plan de pensiones de empleo; sucede que trabajamos en Correos, no en otro sitio. Recuperar los derechos consolidados antes de la jubilación no es posible con carácter general, sólo en las pocas situaciones contempladas en la ley.
Desde luego que la situación es complicada.

En todo caso, La aportación empresarial al plan en 2010 fue de 13,194 millones de euros (dato de la memoria de aquel año). Si se confirma la amenaza, supondría que otro gasto de aproximadamente 13,194 millones de euros pasa directamente a resultados.

(C)  El pase de funcionarios de Correos a otros puestos en la Administración.-

La mayoría de nuestros puestos de trabajo son no singularizados y en estos últimos tiempos no suelen cubrir la baja del que se ha ido, sino que se tiende a repartir su tarea entre los compañeros; pero claro, todo tiene sus límites, y cuado se va el cuarto ya no hay manera de sacar adelante la faena, así que se repone un trabajador que realmente no suple solamente al cuarto, sino un poco a cada uno de los cuatro que faltan. A pesar estas complicaciones, todavía se puede hacer alguna consideración sobre el número de funcionarios que se han ido sin que se haya cubierto su plaza, con el consiguiente ahorro de salarios por parte de la empresa.
  Como dije en el primer artículo de esta serie, el número de trabajadores en régimen de derecho laboral ha aumentado en los últimos tiempos, lícito será dar por supuesto que todos los que se han ido han sido suplidos por otro, incluso en exceso. Funcionarios faltan unos diez mil, de los cuáles tiene que haber unos tres mil cuya baja haya sido cubierta porque los puestos desaparecidos ascienden sólo a siete mil aproximadamente. Siete mil salarios que se ahorra la empresa.
  No es posible saber cuántos de ellos han pasado a otro puesto de la Administración y cuántos se han ido por jubilación u otras causas. Como no me está permitido decir si son más los unos o los otros, voy a suponer que son mitad y mitad; es decir, Correos se estaría ahorrando unos 3.500 sueldos anuales gracias a este éxodo de personal que tiene algunas características de un ERE encubierto… ¡y gratuito!

3.500 salarios X 25.000 € de sueldo = 87,5 millones de euros que, también en este caso, irían directamente a resultados.

   El total por los tres conceptos asciende a 120 millones de euros anuales, cantidad que puede parecer pequeña comparada con los 2.000 millones de ingresos, pero no hay que perder de vista que se trata de beneficios y con los márgenes que trabajamos no es lo mismo que ingresos.
  En el próximo convenio vamos a pedir que  repartan los ciento veinte millones entre los sesenta mil  que permanecemos aquí. Tocamos a dos mil per cápita.

lunes, 9 de enero de 2012

Dispongan Vds. de mi salario-I.

Así es Correos, si les parece bien y cierto.- 

Érase una vez una Sociedad Anónima Estatal que se llamaba Correos y Telégrafos. SECITSA la empleadora le llamaban por abreviar, particularmente en los juzgados y en la Inspección de Trabajo.
Vivía tan ricamente, sustentada por cerca de setenta miles de esforzados que le dedicaban su jornada laboral y dirigida por un equipo de profesionales de quienes diríase que habían nacido con una flor donde la espalda pierde su nombre.
Por encima de todos ellos y por debajo del faraonato de Los Mercados, el Gobierno de la Nación sentaba las bases para que nada entorpeciese el crecimiento armonioso de aquella criatura.
  Así pues, nadie podría extrañarse de que, con todos estos antecedentes favorables, los ejercicios contables transcurrieran felices y en beneficios. Como debe ser. 
  Pero, pero... sabido es que la felicidad nunca es eterna ni hay mal que cien años dure ni carta que se extravíe. También, ¡ay!, la pizpireta Secitsa iba a tener que desenvolverse bien pronto en un entorno mucho más hostil.
  Sucedió entonces que vino a desencadenarse el diluvio universal económico-financiero y nos sorprendió a casi todos fuera del arca de Noé.
 Esta quiere ser la historia de cómo Correos pudo capear aquel terrible temporal.

  No puede afirmarse que los datos resulten antiestéticos en un artículo, pero sí que tienen su estética particular; así que procuraré traer aquí los indispensables para sostener las afirmaciones que pretendo divulgar. La mayor parte de ellos provienen de las memorias oficiales de Correos de los últimos cuatro años y bueno será advertir que difieren algo de los ofrecidos por el Ministerio de Fomento, cosa que no influye en las tendencias observables.


La plantilla.-
      Durante el último lustro alcanzó el máximo en 2007 con una media anual de casi 67.000 trabajadores. Desde este pico se inició una tendencia descendente que nos lleva hasta menos de los 62.000 de 2010, año en que se ha publicado la última memoria. Nada indica que la contratación haya aumentado en el difícil 2011, más bien al contrario, así que podríamos estimar en unos 60.000 los contratados en el año de los cinco millones de parados.
  Se habrían perdido, pues, unos 7.000 puestos de trabajo en los últimos cuatro años y no ha sido a costa del colectivo de personal laboral puesto que sus efectivos han aumentado algo, sino de los funcionarios por haber disminuido en unos 10.000, hasta quedar en los poco más de 20.000 que aún permanecemos en esta Casa. Parte de estas bajas son achacables a la consecución de algún puesto en la Administración y el resto se debe a otras causas, como la jubilación. Desconozco la proporción entre ambas categorías.

Los dineros.-
     Los ingresos de Correos se sitúan en esta época muy cerca de los 2.000 millones de euros anuales, de los cuales el Estado aporta no mucho más de un 3% de media (unos 60 millones) en concepto de financiación del SPU. Y no son beneficios, cumplir con el servicio conlleva unos costes. Lo digo porque me he encontrado con bastantes compañeros (incluso algún importante sindicalista) que consideran al SPU como la salvación financiera de Correos. Bien lejos de la realidad, así lo dicen los números. Es una parte muy pequeña del negocio; otra cosa es que tenga su importancia por otros motivos.
  Aquellos ingresos se destinan principalmente a cubrir los gastos de la empresa y últimamente vienen siendo de cuantías bastante próximas, propiciando de ese modo el equilibrio financiero. Concretamente los gastos de personal se sitúan en torno a los 1.500 millones de euros… ¡que Correos paga por sus trabajadores! Lo digo porque está muy extendido el error de que el Estado paga las nóminas de los funcionarios postales en todo o en parte. No es así, y sería inconcebible que una empresa estuviese participando en el mercado postal con semejante ventaja competitiva.
  Si dividimos los 1.500 millones gastados entre los 60.000 de la plantilla, resulta que el coste por trabajador asciende a 25.000 euros. Si tú ganas menos es porque alguno gana más.

Desde esta base ya se puede intentar una aproximación al objetivo planteado en este artículo
Continuará.

jueves, 17 de febrero de 2011

Guía útil para incomodar a tu pobre jefe

Ha sido por voluntad de la alta dirección de Correos que los jefes de unidad deban dar a conocer el Plan Estratégico a sus respectivos subordinados en fechas próximas. También a ti.
  El Plan es un documento de 42 páginas que no se leen solas; pero no te sientas agobiado, compañero, que tu amigo Napoleón ha preparado una pequeña guía  para ayudarte a superar el trance salerosamente. Puedes imprimirla libremente y llevar la copia al acto solemne de tu inmersión en el Plan Estratégico; cuando llegue el capítulo de ruegos y preguntas le sueltas al comunicador media docena de las que voy a proponerte y verás qué contento se pone al comprobar que has seguido su exposición con el debido aprovechamiento.

Aquí las tienes:

(1) La intención de orientarse hacia el cliente ha figurado en un lugar destacado en todos los planes estratégicos de que se ha dotado Correos hasta el presente. El hecho de que siga siendo una de las tres líneas básicas parece indicar que falta mucho por hacer. ¿Se está reconociendo implícitamente que se ha fracasado anteriormente. A estas alturas ya tendríamos que estar más que orientados (Pág. 2 y pág. 6) 

(2) Se nos dice que el plan va a centrarse muy preferentemente en el lado de los ingresos. Los gastos sí dependen de Correos, los ingresos mucho menos; algo tendrán que decir aquí los que pagan y también nuestra competencia. Hacer planes con variables que se escapan al control de quien los hace, ¿no se parece un poco al cuento de la lechera? (Pág. 2)

(3) Otra de las líneas básicas se denomina "Integridad en la Gestión", ¿Vamos a exigir a nuestros gestores que sean personas íntegras a partir de ahora o se trata de centralizar la toma de decisiones? (Pág. 2)

(4) ¿Por qué ese interés especial por el mercado portugués? Por ser un mercado pujante o prometedor no puede ser, están aún peor que nosotros. ¿Será porque últimamente envían a Lisboa a los Presidentes de Correos cesantes? (Pág. 7)

(5) ¿Qué significa lo de inyectar los tráficos postales directamente en España? (Pág. 7)

(6) ¿Podría Vd. traducirnos aquello de "El Grupo Correos tiene la posibilidad de conseguir balancear el % de participación de los diferentes mercados a la cuenta de resultados del Grupo? ¿Seguro que es eso? (Pág. 8)

(7) ¿Qué diferencia a las integraciones verticales de empresas (con Correo Híbrido) de las integraciones horizontales (con Chronoexprés)? (Pág. 9)

(8) ¿Qué tiene que ver "un mayor control en la cadena de valor" con "la consecución de (mayores) economías de escala"? (Pág. 9)

(9) ¿Por qué la posición de Correos es débil en el mercado de paquetería, después de muchos intentos de mejorarla? ¿No se han sabido hacer las cosas en el pasado? ¿Esta vez sí? (Pág. 10)

(10) ¿No es deprimente para la gran familia de Telégrafos que los servicios telegráficos despierten el mismo escaso interés económico que el cobro de recibos? ¿No se merecen algo más? (Pág. 10)

(11) ¿A qué denomina el plan "estrategias de descreme de los tráficos rentables"? (Pág. 14)

(12) Desde la posición dominante de Correos en el mercado postal, ¿no atenta contra la libre competencia el ir contra los demás usuarios de la red postal en los primeros eslabones de la cadena? ¿No importan las multas del Tribunal de Defensa de la Competencia? (Pág. 14, pág. 15)

(13) ¿A qué se denomina "poder de prescripción" en el mercado? (Pág. 15)

(14) ¿Puede explicarnos un poco aquello de B2B, B2C, etc. y porqué se habla en clave? (Pág. 19)

(15) ¿Podría traducirnos aquello de "...se podría avanzar hacia tareas propias de un operador logístico con la posibilidad de integrar a Correo Híbrido para la realización del picking? (Pág. 18)

(16) Decir que "el complejo escenario económico al que se enfrenta el sector postal aconseja reducir el volumen de inversiones" ¿no equivale a reconocer que no nos sentimos capaces de agarrar al toro de la crisis por los cuernos para tratar de manejar favorablemente la situación? (Pág. 19)

(17) Si se va a invertir poco o menos, ¿no es lo correcto aprovecharlo al máximo en las áreas donde ya se es fuerte para serlo más todavía? En la pág, 25 del plan se dice justamente lo contrario.

(18) En la pág 28 se dice: "Sólo consiguiendo la certificación de que el proceso de integración es garante de que los envíos que se admiten y producen, se podrá fortalecer la posición del grupo". ¿Qué significa esto? 

Agradecimientos inversos:
De los Jefes de Unidad. No es tan malo ir al examen conociendo buena parte de las preguntas que van a caer.
De la Dirección de Correos, por mi contribución a la divulgación del plan.
Del Ministerio de Cultura, por haber aumentado un poco el conjunto de los conocimientos útiles.

 

viernes, 4 de febrero de 2011

Con tres heridas viene

Con tres heridas viene:
La del amor,
la de la vida,
la de la muerte.

(Miguel Hernández)



Me parece que nuestro Convenio-III -cuando llegue- vendrá con unas cuantas más.
Las propuestas que la Dirección ha hecho públicas no prometen nada bueno. Dejan ver al fondo la (mala) intención de llevarse por delante unos cuantos de los pocos derechos que todavía nos quedan. 
  Ciertamente, hasta el momento no se ha alcanzado un acuerdo, pero se debe suponer que llegará y que no tardará dos años más.
 ¿Traerá tantas heridas como dice el poema?
  
  (1) Cabe la posibilidad de que los negociadores sólo sean capaces de llegar a la firma pasadas las elecciones sindicales... mal asunto; seguramente lo pactado es tan malo que su previsible coste en votos les resultó inasumible a los sindicatos (deliberadamente no escribo aquí “nuestros” sindicatos).  Comprenderás fácilmente que una vez conseguido tu deseado voto ya tendrá mucha menor trascendencia para ellos el acto de la firma.
  
 (2) la creación de una comisión de seguimiento del convenio es otra prueba del nueve. No importa que esta vez lo llamen de otra forma, como menos vergüenza les dé. Si incluyen algo de esto y le dan atribuciones exageradas, como ha sucedido en los dos convenios anteriores... mal asunto. Ya existen organismos con esas competencias atribuidas y muchas más: el Comité de empresa y para los funcionarios la Junta de personal. Plantean el problema de que son más difíciles de mangonear porque no son paritarios y las integran todos los sindicatos, no solamente los más dóciles, y eso es un problema de difícil solución para un directivo que no haya pasado de la Revolución industrial.
  Comprenderás también, que si se esfuerzan mucho en apartar de los centros de control y decisión a los sindicatos que podrían plantear alguna oposición a sus atropellos, y sus lacayos sindicales lo aceptan encantados, no será para poder regalarte una caja de puros precisamente; están preparando el terreno para otra cosa distinta.

sábado, 29 de enero de 2011

No sé si tendrán nuestros males remedio

 Se acaba la pax postal. Aparece un mundo nuevo y seguramente no será nuestro.


Las cosas no se están haciendo bien y apuntan a peor si se confirma que el macroconcurso va a ser la fórmula preferentemente utilizada para desfuncionarizar la plantilla de Correos por la vía rápida.
  Se están haciendo mal por parte de los funcionarios: Es la empresa la que necesita o quiere el ajuste y a la empresa correspondería pagarlo, aunque sea la administración. Que busquen fórmulas para ello.
 Quien se vaya perdiendo salario estará pagando con su dinero la reestructuración que se le obliga a soportar.  Porque le han metido el miedo en el cuerpo, porque le han vendido determinadas expectativas o por lo que sea, pero resulta que es él quien paga la maniobra. A Correos, además de no costarle un euro, la situación le ayuda a cuadrar sus cuentas en el corto plazo.
  Para sí quisieran este escenario la mayoría de las empresas de este país y muy torpes tendrían que ser nuestros gestores para no poder mantener la nave a flote en semajentes circunstancias.
 Lo habitual y lógico en estos procesos es indemnizar al trabajador, que deberá marcharse -lo quiera o no- dejando atrás lo mejor de su vida laboral, y generando con su sacrificio unos beneficios reales a la empresa (se entiende que se reestructura para ganar, para mejorar). Por su parte el personal afectado suele tomarse la molestia de reclamar lo que le corresponde. Aquí no hemos sido capaces de ello. Lamentable.

  Se está haciendo mal por parte de los responsables de la transición: Propiciar el éxodo masivo e indiscriminado de los funcionarios no casa bien con una correcta gestión de los recursos humanos. Está claro que talento y experiencia en una compañía son músculo y no grasa. No vaya a suceder que por hacer una liposucción a Correos se le termine haciendo una amputación. Mal van los planificadores con esos planteamientos si lo que se pretende es liderar un sector realmente liberalizado y competitivo. Con los mejores ya resultaría difícil; si se van... imposible.

lunes, 28 de junio de 2010

El recorte del 5% de tu salario

A veces las cosas no son lo que parecen.- 

  El recorte del 5% en el salario de los funcionarios resulta ser, a fin de cuentas, una medida de alcance económico bastante reducido. Las cifras manejadas se aproximan a los  2.500 millones de euros en 2010 y un poquito más en 2011; ésa es la estimación del ahorro de la Administración en gastos de personal.
  La comparación con otros datos, más o menos relacionados, servirá para que nos podamos hacer una idea más precisa de la importancia relativa de aquellas cantidades. Ahí van algunos ejemplos:
  (1) En un presupuesto de un billón, como es el de nuestro país, estaríamos hablando de un  2,5‰ (dos y medio por mil) del total; tiene su peso, naturalmente, pero en términos relativos no se debería considerar excesivo.
  (2) 15.000 millones es la cantidad que las Cajas de Ahorro van a pedir al FROB (Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria) en el contexto de los procesos de “fusión fría” que muchas de ellas ha acometido recientemente. Se  puede asimilar esta cifra a una primera valoración del coste del salvamento de las Cajas (del adecentamiento de sus balances, para no llevar tan lejos la expresión). Cabe decir, por tanto, que el sacrificio exigido a los funcionarios cubriría escasamente una quinta parte de lo inicialmente presupuestado para llevar a cabo aquello de la “reestructuración ordenada bancaria”. Eso nos han contado.
  (3) Cuando se empezó a admitir oficialmente la existencia de la crisis se puso a disposición del sistema financiero la cantidad de 50.000 millones para empezar, lo que empequeñece sobremanera a lo descontado ahora a los sufridos servidores públicos, casi veinte veces menor.
    Parece, pues, que el ahorro derivado del célebre recorte, ante la magnitud del descalabro generalizado, no es mucho más que la aspirina con que se trataría de curar un cáncer.  No creo que se pretenda sacar de ahí el dinero necesario para arreglar el desaguisado porque los 2.500 millones realmente dan para muy poquita cosa. Se puede sospechar que los tiros van en otra dirección puesto que la medida tomada por el Gobierno se explica mucho mejor considerando sus cualidades propagandísticas que se perfilan como bastante más interesantes que las meramente recaudatorias: Sería de mucha utilidad el hacer servir la agresión a los salarios que se pagan con dinero de todos como una especie de vaselina aplicada a las clases medias de este país, a las que van a sangrar (todavía más) porque es el colectivo indudablemente llamado a pagar los patos rotos.
  Es por ello que no importa demasiado si a los laborales también se les va a descontar y cosas por el estilo, es así porque el principal objetivo no era ahorrar una pequeña parte de más o de menos en los gastos de personal,  lo realmente importante es que PAREZCA que se actúa con firmeza frente a los envidiados/odiados funcionarios y que se requiere la solidaridad de las clases pasivas, incluso a pesar de las "terribles" huelgas convocadas por los agentes sociales. Les va a servir de justificación o de coartada a la hora no muy lejana de exigir sacrificios a casi toda la sociedad.

  Así las cosas, y mirando hacia Correos, se suscita una cuestión interesante: ¿Adónde irá a parar el dinero presupuestado inicialmente para salarios y no pagado en virtud (es un decir) del “decretazo”?
  Vaya por delante que mi deseo y mi convencimiento de lo que es económicamente útil van en la línea de no estrangular aún más al consumo extendiendo la psicosis de miseria generalizada, creando miedo por poco dinero. Éste es uno de los efectos más destacables de la histórica rebaja de sueldos. Sin querer o queriendo, se está lanzando el mensaje de que las cosas están peor que nunca y eso tiene sus consecuencias. 
  Cuando descuenta la Administración a sus trabajadores se estarían reduciendo sus gastos, en principio sin afectar apreciablemente a los ingresos si no se consideran los efectos provocados indirectamente sobre el consumo, gravado con el IVA y por tanto fuente de ingresos para la Hacienda Pública. El no-consumo resta ingresos y puede ocurrir que no sean pocos. 
 Aun con matices, teóricamente se puede admitir que la reducción de salarios a los funcionarios actúa en la dirección de minorar el déficit público (diferencia entre ingresos y gastos de las Administraciones Públicas).
 Sin embargo Correos es un mundo aparte; ha dejado de ser Administración para casi todo y tiene personalidad jurídica diferenciada y sus propias cuentas; por ello, cuando el recorte se aplica al personal que cobra de Correos, S.A., cualquiera que sea su forma de vinculación a esta Casa (laboral o funcionario) el resultado es una mejora en las cuentas de la empresa por la vía de un menor gasto, en este caso de personal, sin ninguna incidencia directa en el déficit público, que es lo que nos han vendido:  “Os exigimos este sacrificio para solucionar el problema del déficit”.
   Indirectamente, puesto que Correos es propiedad del Estado, una parte de aquellas ganancias podrían terminar llegando a las arcas públicas si al final del ejercicio hay beneficios y se decide repartir un porcentaje en dividendos. Pero claro, en el mejor de los casos únicamente una pequeña parte de lo que nos han quitado se aplicaría a la finalidad correcta.
   Correos lo que ha hecho es aprovecharse de la coyuntura para mejorar sus resultados a cuenta del recorte al salario de sus trabajadores mileuristas. Y no es calderilla, si le acaban descontando a todo el mundo (les viene de perlas) éstas serían las cuentas: Una media de 60 euros mensuales a cada uno por 60.000 trabajadores por catorce pagas, da como resultado  54 millones y medio de euros, a lo que se debe añadir el menor coste de las cotizaciones, que son en buena parte proporcionales al salario; estaríamos en torno a los 60 millones de euros.
 
  ¿Qué se hará con este dinero?
  Por la subida de tarifas de primeros de año, por la reducción de plantilla gratuita que podemos observar casi cada día, por las maniobras como la que se comenta en este artículo, Correos tendrá beneficios en 2010. Una parte de ellos se entregará al accionista único (el Estado) en concepto de dividendo, otra parte quedará para la sociedad en sus cuentas de reservas y, antes que todo ello, se habrán pagado espléndidos bonus a directivos y directivillos por el éxito del ejercicio y se habrá subvencionado generosamente a los sindicatos “responsables” que han dejado hacer diciendo  SÍ a todo.

lunes, 10 de mayo de 2010

Pérdida de empleo en Correos

  Este artículo nació de una polémica en torno a la cantidad de puestos de trabajo suprimidos en Correos en estos últimos tiempos.
Con los datos de la tabla, tomados de la web del Ministerio de Fomento:

http://www.fomento.es/mfom/lang_castellano/

  Un compañero, Artur Martí, ha elaborado el gráfico que puedes ver a continuación. Haz clic sobre la imagen si quieres verla un poco más ampliada.



  Las cifras correspondientes a un mismo momento o periodo no coinciden en todas las fuentes; por ejemplo, estos datos de empleados que vamos a manejar difieren de sus equiparables publicados en las memorias anuales de Correos. Seguramente es achacable a que no se han aplicado los mismos criterios para contabilizarlos. Es por ello que no se deben mezclar datos de diferentes fuentes, pero si nos ceñimos a una sola -en nuestro caso el Ministerio de Fomento- aquella disparidad no va a tener repercusiones de relieve. Es de suponer que los responsables hayan mantenido invariables sus respectivos criterios utilizados.

  La operativa normal de la empresa determina unas variaciones en el tamaño de la plantilla que se repiten en ciclos de un año, lo que se observa muy bien en la gráfica:
(a) Hay un pico en el tercer trimestre, sin duda por causa de las contrataciones para suplir al personal en sus vacaciones de verano, que se mantiene cerca de los 71.000 empleados, salvo en 2009 que baja un poco. Este descenso no se debe únicamente a una mayor austeridad en las contrataciones de aquel verano, la disminución ya venía de trimestres anteriores del mismo año y en una cuantía no mucho menor.
(b) Siempre hay una caída muy brusca en el último trimestre. Me ha sorprendido un poco porque esperaba que se notase el efecto positivo de la campaña de Navidad, pero parece que no llega a contrarrestar las cifras de Octubre y Noviembre.
(c) Se observa a simple vista que las cuatro barras correspondientes a 2009 se quedan un poco más bajas que las de idénticos periodos en años anteriores, lo cual induce a pensar en cierta destrucción de empleo durante ese año.

Esta clarísima estacionalidad del volumen de empleo, esta dependencia del calendario, está impidiendo que sean comparables entre sí los datos correspondientes a trimestres diferentes. Hay que tenerlo muy en cuenta a la hora de plantear razonamientos y de sacar conclusiones, si queremos que tengan algún rigor y alguna validez.

  Me propongo ahora deducir de los datos si ha habido pérdida de empleo en 2009 y cuantificarla en caso afirmativo; para ello, coherentemente con lo expuesto anteriormente, voy a comparar el dato de cada trimestre de ese año con el del mismo periodo en 2008. El resultado de la diferencia sería la pérdida de empleo trimestral (o ganancia si fuese positivo, que no es el caso). Para poder hablar de pérdida anual he calculado el promedio de los cuatro trimestres, obteniendo como resultado final una cifra de 2.459.

Tres comentarios al respecto:
(1) El dato nos permite afirmar que Correos funcionó en 2009 con una media de 2.459 empleados menos que en 2008.
(2) Las cifras empeoran en la parte final del año. Es posible que la caída no hubiese tocado suelo a finales de 2009 y haya continuado en 2010.
(3) En todo caso, sí se puede hablar de una moderada pérdida de empleo en Correos, aproximadamente de un 4% del total

Corolario:
A esta merma de la plantilla no se le puede llamar ERE porque no se ajusta a la definición, pero en algunos de sus efectos sí es lo mismo, con una particularidad: A la empresa le ha salido GRATIS. Para sí quisieran casi todas las empresas de este país semejante margen de maniobra.
La Dirección de esta Casa debe estar inmensamente agradecida a los funcionarios que se han ido sin un euro de indemnización, después de haberse dejado aquí treinta años de su vida laboral. También a los que aún están y se dedican afanosamente a reivindicar la moratoria de la Tercera Directiva, en lugar de exigir una salida INCENTIVADA que sustituya a la política de hostigamiento a que se ven sometidos para empujarlos a que se vayan.
No menos agradecimiento es debido a los sindicatos firmantes de convenios que han hecho de comadronas en el alumbramiento del vigente sistema de provisión de puestos y acceso al empleo en Correos. Entre otras cualidades, tal sistema brinda al empresario la posibilidad de reducir plantilla cuando le convenga, sin coste, sin conflictividad, con toda agilidad… una obra de arte.
El que no lo quiera ver que no mire: Estos falsos representantes sindicales NO deben negociar más con los derechos de los trabajadores y eso se consigue retirando tu voto a quienes te han traicionado.

lunes, 26 de abril de 2010

Carta abierta a don Luis Pérez Capitán

En marzo de 2010 el Director de RR HH de Correos, don Luis Pérez, quiso añadir un poco de entusiasmo a nuestra a nuestra desmotivante nómina, mutilada año tras año por congelaciones, pérdidas de poder adquisitivo y CPA's traicioneros.
No, no nos añadieron un bonus propio de directivo, nos hicieron llegar, junto con ella, un escrito de don Luis que se despedía aquella vez con un cordial saludo. Líneas arriba nos contaba la maravilla de empresa en la que trabajamos y nos ofrecía datos y argumentos tendentes a dejar en nosotros la sensación de que mejor que esto casi no lo puede haber.
Se entiende que forma parte de su trabajo, pero no a todos convenció, nuestro compañero Miguel Ángel le respondió con esta carta abierta que amablemente me ha cedido para su publicación en este blog, blog en el que no es la primera vez que escribimos sobre don Luis Pérez. Recuerdo que me causó una desalentadora impresión a su llegada, y así lo escribí en aquel momento. Sus hechos posteriores no me han permitido modificar aquella percepción.



"Estimado compañero:

Me tomo la libertad de darte este tratamiento ya que usted se ha tomado la misma sin saber si es realmente mi compañero o no, yo creo que está usted a medio camino pues es cierto que es funcionario del Estado como yo, pero a usted le han hecho jefe mío a dedo.

En su carta de Marzo de 2010, que se adjunta a las nóminas cursadas, ha incluido una serie de falsedades a las que ya me tiene acostumbrado la revista ABRECARTAS (a la cuál también hace referencia). No es de recibo que pretenda seguir engañándonos con una serie de cifras vacías y datos ambiguos que no significan nada; por favor, trátenos como adultos y acuérdese de sus orígenes como funcionario de la INSPECCIÓN DE TRABAJO.

En lo que se refiere a los servicios de prevención, decirle que es cierto que se ha puesto más gente, pero ¿se ha preguntado si reúnen los requisitos mínimos para ocupar los puestos que ocupan y realizar las gestiones que hacen? Está claro que no; tampoco se ha preocupado de dotarles de medios, de asignar personal suficiente ni de darles una formación continuada que posibilite su trabajo.

También decirle que en lo que se refiere al cumplimiento estricto de la LPRL 31/1995 DE 8 DE NOVIEMBRE no está diciendo la verdad, sólo hay que fijarse en lo sucedido en diciembre/enero de 2009 en el CAM-2 de Barcelona y la situación actual del mismo centro, de la sucursal 36 de Barcelona, del CTA de S. Cugat del Vallés (calor insoportable en verano, botas inadecuadas para trabajar, utilización de carros de transporte deteriorados bajo órdenes recibidas de los jefes, movimiento de dichos carros de dos en dos por los toros (lo indicado es de uno en uno),descoordinación en la última nevada del ocho de marzo de 2010. No quiero olvidarme de las situaciones denunciadas en INSPECCIÓN DE TRABAJO DE BARCELONA, que se contabilizan por docenas, tales como la no aportación de medios a los DELEGADOS DE PREVENCIÓN para acudir a esas evaluaciones de riesgos que en Barcelona han sido impugnadas por la mayoría del Comité de Seguridad y Salud por entender este órgano que se han realizado de forma inapropiada e irregular.

De la vigilancia de la salud de los trabajadores ¿me lo dice o me lo cuenta? Le podría detallar cómo sistemáticamente se vulnera el artículo 100 del actual Convenio Colectivo o, lo que es lo mismo, el artículo 25 de la LPRL 31/1995 DE 8 DE NOVIEMBRE; sí, ésa que usted asegura que se cumple; ejemplos, todos los que usted quiera.

En lo referente a los servicios médicos que han de realizar la vigilancia de la salud de los trabajadores, decir que son risibles; no por su capacidad profesional, sino por los medios puestos a su disposición y la forma en que son remunerados. Tengo ahora mismo delante un documento de la Subdirección de Promoción de la Salud en el que se bonifica a los profesionales de la medicina en función de las altas que dan; es decir, cobran por dar altas médicas y no por ejercer la medicina.

De lo anterior gestiono algunos casos que resultarían inaceptables, como el de una trabajadora que lleva tres años pidiendo una adaptación de puesto en los términos establecidos en el vigente convenio colectivo, mientras sus hombros y Correos la están convirtiendo en una inválida para el resto de su vida.

Del absentismo, decirle que sólo ustedes son los responsables porque, si de verdad aplicasen las normas establecidas, si de verdad realizasen una vigilancia de la salud eficaz, si de verdad dotasen a los servicios médicos y de prevención de los medios necesarios, si diesen formación a los mandos intermedios relativa al cómo, al cuándo y al por qué se deben usar los EPL’s , si nos facilitasen EPI’s adecuados para nuestro trabajo, si se estableciesen limites razonables (carros transportadores con 16 cajas tipo B o 32 tipo A, como máximo), si los sistemas de trabajo se adaptasen a las personas (más del 50% de los trabajadores son mujeres) , si aplicásemos la CONCILIACIÓN DE LA VIDA LABORAL Y FAMILIAR, si… los trabajadores estarían orgullosos de sentirse parte de esta empresa y mucho más motivados, que no todo es el sueldo mileurista que cobramos (no Vd., por descontado).

Creo que no debo extenderme más y, si usted cree oportuno que le aclaremos alguno de los términos de esta carta abierta, ni este sindicato ni yo mismo tendríamos inconveniente en hacerlo. Tampoco nos estorbaría la participación leal de otros sindicatos puesto que a todos nos debería mover la defensa del mismo interés legítimo de los trabajadores.

Sin otro particular, me despido de ti, estimado compañero, con la esperanza de que te abras a la realidad de la empresa, más allá de unas estadísticas, más allá de unos números, fiables y representativos sólo hasta cierto punto.

Miguel Ángel García Pecharromán
Salud Laboral SIPcte-USOC
Secretario de salud laboral FEP-USOC"

sábado, 10 de abril de 2010

Agítese antes de usar y tirar-IV

Conclusiones y alternativas.-

A modo de conclusión, en el último de esta serie de cuatro artículos del mismo título, tengo que decirle al funcionario de Correos que NO procede secundar las movilizaciones tal y como están planteadas. En ellas se va a encontrar completamente fuera de lugar, sin saber muy bien a quién le está pidiendo que apuntale el futuro de una empresa que no tiene graves problemas de supervivencia y que no cuenta con él para ese futuro por el que pretenden empujarle a pelear.
Bien arraigada está la creencia de que los sindicatos mayoritarios no tienen demasiado interés en unos representados (los funcionarios) sin futuro a medio plazo en Correos, desde el momento en que sus cuerpos y escalas han sido declarados a extinguir.
Conocida es la actuación de aquellas organizaciones durante el proceso de conversión en sociedad anónima, el destacado papel que han desempeñado en la gestión del expolio de nuestros derechos a cambio de nada, salvo quizás para sus propias siglas.
La ausencia de la problemática específica de nuestro colectivo en la tabla reivindicativa que han elaborado puede resultar ilustrativa de sus planes de futuro con respecto a nosotros; mejor dicho, de su falta de planes. Inicialmente podría caber la duda de que estuviésemos ante un olvido lamentable, pero tiempo de sobra han tenido para subsanarlo y no lo han hecho; hay que pensar que se ha querido hacer así. Parece que para ellos no importamos, salvo para pedirnos cuotas y sacrificios, para agitarnos antes de usar y tirar.
Y no es que el conjunto de exigencias que se nos propone secundar cause un rechazo especial, se las puede calificar de bastante beneficiosas para la empresa y, por ello, cabe esperar que a largo plazo lo acaben siendo para los trabajadores. Lo infumable es que pasen olímpicamente de los graves problemas que tenemos aquí y ahora y nos pidan que dediquemos nuestro esfuerzo a arreglar el mapamundi, haciendo solidariamente una parte del trabajo de la Dirección; por cierto, causante de bastantes de aquellos problemas que nos afectan de pleno.
Caben las reivindicaciones que se están planteando, pero no en exclusiva ni siquiera en primer plano, hay otras mucho más importantes para nosotros. Ningún funcionario de Correos debería asumir una tabla que no empezase por exigir:

(1) Facilidades para el funcionario que quiera irse porque desea seguir siéndolo. Esto podría concretarse en la reivindicación de un número importante de plazas para ellos en la Administración Autonómica y Local porque la Central, salvo en Madrid, parece que no da mucho más de sí en lo que se refiere a capacidad de acogida.
(2) Respeto a sus derechos y garantías para los que prefieran quedarse, con especial atención al resarcimiento del derecho a una carrera profesional digna y real, que se les ha birlado en esta última década por la aplicación exhaustiva de los llamados criterios de idoneidad (del dedo benefactor) en detrimento del derecho a un sistema de acceso a puestos basado en los criterios de igualdad. Mérito y capacidad. Se tendría que exigir una promoción interna generosamente dotada en plazas que compense de las que no se han ofertado en los últimos tiempos.
(3) Prejubilaciones o cualquier figura similar que permita a los compañeros de más edad poner dignamente el punto final a su trayectoria laboral, en igualdad de condiciones con las cincuenta mil empresas de este país en las que se han hecho operaciones de este tipo, en muchas de ellas con menos motivos que en la nuestra (léase bancos y cajas).
(4) El cese inmediato de esta política de RR HH que venimos padeciendo, que parece diseñada para potenciar en el personal las ansias de irse de aquí cuanto antes y a donde se pueda, política ejecutada principalmente a base de presiones de todas las especies, rozando la ilegalidad en no pocas ocasiones. El próximo que venga que trate de incentivar positivamente.

viernes, 26 de marzo de 2010

Agítese antes de usar y tirar-III

No es como para levantar pasiones.-

Por su importancia, empezaré reproduciendo la tabla reivindicativa propuesta, tal como ha aparecido en diversos medios:

(1) Moratoria de la Directiva Postal
(2) Prestador del SPU
(3) Barreras de acceso
(4) Derogación reorientación del decreto de acceso postal
(5) Coste neto del SPU vía presupuestos
(6) Plan estratégico plurianual, que apueste por la diversificación
(7) Acuerdo plurianual con avances salariales
(8) Empleo y promoción
(9) Salud laboral e igualdad
(10) Permisos

El sindicato promotor viene planteando el contenido de los seis primeros puntos en foros diversos y desde hace ya bastante tiempo. Pocas dudas me caben de que sus verdaderos intereses giran en torno a esas reivindicaciones, mientras que las últimas de la relación vienen a ser una especie de tributo pagado para conseguir la adhesión de los demás sindicatos a su proyecto; un guiño que se hace a los nuevos socios y a todos los representados, pero puntualizando que: “Se llegará hasta donde se pueda”.

Dos cosas me han llamado la atención:
(1) Las reivindicaciones que más les interesan, por su contenido, requieren ser ventiladas en ámbitos jerárquicamente superiores a Correos; es decir, si se hace presión para conseguir cualquiera de las cinco primeras peticiones no es para que la Dirección de la Casa las conceda -no está en su mano-, sino para que haga su trabajo, que consistiría en trasladar esas necesidades a las instancias políticas capacitadas para resolver. Pensar que la movilización de dos carteros y cuatro liberados sindicales (pocos más se esperan) influirá poderosamente en las decisiones del Ministro de Fomento es muy poco realista.

(2) Con respecto a las últimas, las de andar por casa, es bueno observar y recordar que se refieren a cuestiones internas reguladas en acuerdos y convenios diversos que han sido pactados con las organizaciones sindicales, entre ellas el sindicato convocante, que ha desempeñando en tales pactos un papel muy destacado; es de suponer que las cosas se habrán ido haciendo a su gusto o conveniencia, al menos en parte. Sabemos que ha sido así y no es muy probable que ahora se descuelguen con alguna alternativa muy alejada de lo que han defendido en los últimos años; así pues, aquel “Se llegará hasta donde se pueda” tiene muchísimas probabilidades de acabar en un "no se llegará demasiado lejos".

Si alguien se hubiera propuesto ganarse al Consejo de Administración y a los altos ejecutivos de esta Casa posiblemente se habría dirigido a ellos con un mensaje similar al que subyace bajo las reivindicaciones más notorias de la tabla planteada, que se pueden sintetizar en el deseo de viabilidad y la exigencia de garantías de futuro para Correos como empresa. No es cierto que esto atente contra los intereses de los trabajadores de a pie, pero sí lo es que sólo verán de utilidad en ello la defensa de su empleo a largo plazo, y eso después de mirarlo detenidamente. No es gran cosa, no es como para enfervorizar. El timo del largo plazo está muy visto y sólo medio-funciona cuando no hay problemas graves a corto plazo; si los hay, como en nuestro caso, lo que se percibe es un intento de esconder lo que nos está agobiando aquí y ahora detrás de unos logros que se nos dice que llegarán… Dios sabe cuándo y por nuestros sacrificios presentes, claro.
No, la convocatoria no es como para enfervorizar.

martes, 16 de marzo de 2010

Agítese antes de usar y tirar-II

Las movilizaciones de primavera, causas y motivos.-

En Correos hay algo más de 25.000 funcionarios de los que una buena parte abandonará la empresa a medio plazo. Ello sin tener en cuenta la posibilidad de que CCOO y sus nuevos socios consigan dar la vuelta a la voluntad de las instituciones europeas de gobierno y, sirviéndose de los currelas de esta Casa como ariete rompedor, paralicen el proceso de liberalización del sector, que ya dura más de una década y se encuentra a las puertas de su fase definitiva en lo que se refiere a los aspectos legales.
La privatización de los antiguos monopolios postales de cada país es un efecto secundario de aquella liberalización y la desfuncionarización de la plantilla de Correos es uno de los efectos de la intención privatizadora de los sucesivos gobiernos de España. Los acontecimientos van encadenados.
La probabilidad de que los sindicatos indicados consigan su objetivo es prácticamente nula, así que las cosas van seguir su curso preestablecido y no volveremos a los tiempos del servicio público mantenido fundamentalmente por funcionarios. En estas condiciones el personal laboral no debe temer demasiado por sus empleos: Si se marcha gratis un 20% de la plantilla (supongamos unos 15.000 trabajadores), que tiene derechos adquiridos y remuneraciones comparativamente altas, puede suponerse que la dirección de la empresa estará encantada con ello y que no se verá en la necesidad de recortar empleo en otros colectivos. Tendría que haber estado muy irracionalmente sobredimensionado el factor trabajo para que a estas alturas sobre todavía más del 20-25%, por mucha caída de las ventas que haya habido y por más que vaya a durar la situación.
Dicho de otra manera: Mientras haya 15.000 personas dispuestas a irse, y posibilidades reales de que lo acaben haciendo más pronto que tarde, no hay razón para que la cuestión del empleo sea aquí fuente de una gran preocupación para los trabajadores, tanto funcionarios como laborales; a lo sumo, deberían estar interesados TODOS, cada cual por sus motivos, en que se favorezca y se agilice la salida de los funcionarios.

Es completamente falso que esté amenazada la viabilidad de Correos como empresa. Miente quien lo diga o está mal informado.
En primer lugar porque entró en esta crisis con un envidiable ratio de deuda sobre recursos propios y tiene todas las posibilidades de salir de ella con menos hematomas que buena parte de la competencia, que estaba creando su red en aquellos momentos de euforia y endeudándose hasta las pestañas. Es lícito suponer que ligero de carga inútil se tiene que atravesar el desierto mucho mejor que los demás.
En segundo lugar Correos no tiene problemas de balance, de patrimonio (estos son los que llevan al concurso de acreedores); puede tener alguno puntual de liquidez y eso, ciertamente, podría terminar originando desequilibrios graves, particularmente en situaciones de estrangulamiento del crédito a nivel general, como la que estamos viviendo; pero esto vale para los otros, mucho menos para quien tiene como accionista único al Estado y por ello acceso privilegiado a la financiación.
En tercer lugar, aunque no les venga bien reconocerlo a determinados sindicatos, claro que SÍ hay un plan de viabilidad para esta empresa y ya se está ejecutando. La subida de tarifas superior al 6 % que autorizó el Gobierno a primeros de año, anunciada como “un primer paso en la adecuación de las tarifas a los costes”, aparte de que la justificación sea bastante peregrina, contiene un mensaje muy claro para quien lo quiera entender: Ahí tenéis una subida sustancial y habrá más. Se está por la consolidación de Correos y va a ser financiada por los usuarios, al menos en buena parte.
Añádase a esto el ahorro en gastos de personal derivados de los cientos de ofertas de trabajo mensuales caídas del cielo a sus empleados más veteranos (con más puntuación), que abandonarán la empresa con coste cero para incorporarse a la AGE en algún concurso de traslados o similares.

Si realmente no hay problemas de empleo, y Correos no se hunde, poco se salva de la exposición de motivos de los promotores de las movilizaciones. O son unos pésimos analistas o sus motivos no son los que nos han contado. También podrían ocurrir las dos cosas.

viernes, 12 de marzo de 2010

Agítese antes de usar y tirar-I

Las movilizaciones de primavera, situémonos.-

Hasta finales de Junio España ocupará la presidencia de la Unión Europea y por detrás de los hechos asoma la posibilidad de que los dos grandes sindicatos hayan adoptado la política de arropar al Presidente durante su mandato. Sirvan como ejemplo la desesperante paz social del primer trimestre de 2010 -mientras tanto una quinta parte de los trabajadores vive el drama del paro en primera persona- y las declaraciones públicas de los dirigentes sindicales en el sentido de no considerar adecuadas en estos momentos las medidas de presión contundentes.
CCOO-Correos llevaba muchos años contemporizando con la Dirección, ajeno a casi todos los intentos de movilización habidos en los últimos tiempos, cuando no posicionándose abiertamente en contra. Es por ello que sorprende inicialmente la campaña de agitación que están ejecutando, precisamente sobre aquel paisaje en calma descrito en el párrafo anterior.
En el intento de encontrar explicaciones a su comportamiento, aparentemente extraño, he encontrado un par de teorías que pueden servir:

(1) Es un acto de indisciplina contra la línea oficial del sindicato a nivel nacional.
Mal asunto para los trabajadores de Correos: les esperan muchos mas sacrificios que recompensas. Si el intento llega a tener visos de prosperar los dirigentes rebeldes serán llamados al orden y es muy probable que surta el efecto disuasorio perseguido, en una organización jerarquizada y bien disciplinada, tal como ésta, que se mantiene viva principalmente por y para la defensa de unos intereses muy concretos: los suyos. Difícilmente podrían permitir que una situación descontrolada terminase poniendo en peligro el negocio de todos.

(2) El movimiento es consentido y controlado.
Podría suceder que estuviesen habilitando una válvula de escape a la tensión social lógica en estos momentos, de mantener un punto caliente bajo control, sin alejarse demasiado del verdadero objetivo, que seguiría consistiendo en mantener apaciguadas a las masas de trabajadores.
Para las gentes de Correos tampoco resultaría muy estimulante esta posibilidad. El colectivo implicado tendría que haber sido cuidadosamente seleccionado por destacar en aquellas cualidades típicamente ovinas (docilidad, nula capacidad de respuesta, etc.) y de esa manera poder servirse de él sin mayores complicaciones. Sería muy triste el haber llegado a tal estado de indefensión, tratándose nada menos que de 65.000 trabajadores, entre los que me incluyo.

Sea como fuere, a estas alturas ya ha quedado claro que el proyecto de movilización es serio, al menos en su fase inicial; otra cosa es cómo acabe. Uno de los hechos que lo corrobora es que los promotores se han tomado la molestia de dirigirse a los sindicatos minoritarios a través de la plataforma que los aglutina y en algún caso es posible que mediante encuentros bilaterales que no se han hecho públicos. Lógicamente pretenderán conseguir de ellos lo que les falta y necesitan para sus fines; es decir, un poco de credibilidad entre las bases y alguna capacidad de convocatoria. Tales cosas son necesarias para movilizar a un colectivo, aunque pueden no ser suficientes. No necesitarían a estos compañeros de viaje para otra cosa puesto que medios ya los tienen todos.

Un interesante corolario que se puede extraer de todo esto es el siguiente:
Después de lustros excluyendo a sus nuevos socios de todo lo excluible, de traiciones de todas las especies, de perseguir la hegemonía sindical sin reparar en medios, sin ningún escrúpulo… el acercarse a los sindicatos minoritarios después de todo esto tiene que deberse al conocimiento de sus propias limitaciones; es decir, en CCOO-Correos deben saber perfectamente que carecen de aquello que buscan en los otros sindicatos y que lo han perdido, puesto que un día lo tuvieron.